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03 noviembre 2006

Dieta y Nutricion

¿Por qué una dieta equilibrada y personalizada?

Se ha demostrado por numerosos estudios que en los países desarrollados existen enfermedades asociadas al seguimiento de una alimentación incorrecta, no por desnutrición, sino por malnutrición, circunstancia que provoca un desequilibrio en el que ciertos excesos coexisten con carencias de nutrientes esenciales, pudiendo pasar desapercibidos y perjudicar a la larga seriamente la salud. Una alimentación incorrecta ha sido relacionada con muchas de las principales enfermedades ampliamente difundidas en nuestra sociedad: arteriosclerosis, enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes, algunos tipos de cáncer, etc.

Ciertamente, queda claro que el seguimiento de una dieta equilibrada y variada, es uno de los mejores métodos para recobrar la salud y para la prevención imprescindible en el tratamiento de innumerables estadios fisio-patológicos. Es por ello, que una dieta adaptada a cada individuo constituye un instrumento válido de prevención contra la mayor parte de las enfermedades.

A través de la dieta, que es el conjunto de alimentos que consumimos, adquirimos las sustancias imprescindibles para vivir.

Los alimentos a su vez son el vehículo de los nutrientes y éstos el sustento fundamental para una buena salud.

Los fines básicos de los nutrientes son:

- Satisfacer las necesidades energéticas que el organismo requiere.

- Cubrir las necesidades del crecimiento.

- Formar y mantener en perfecto funcionamiento las estructuras corporales, (lo que se denomina
función estructural y de soporte).

- Suministrar los elementos necesarios para regular el metabolismo, (se conoce bajo el nombre
de función reguladora).

Cuando se habla de dieta equilibrada no se trata de una dieta ideal y universal, al contrario, hablamos de alimentarnos de forma adecuada a nuestras circunstancias personales: llevaremos una dieta equilibrada cuando tomemos los alimentos que nos aporten los nutrientes que necesitemos según nuestra complexión, nuestra estatura, nuestra edad, nuestro sexo, nuestra actividad cotidiana, el clima y las condiciones medioambientales en las que nos movemos, etc.

Cada persona es diferente y su nutrición debe adaptarse a sus circunstancias, requiriendo un tratamiento personal. Por ello es necesario una dieta personalizada.

En las conocidas pirámides nutricionales podemos observar que hay grupos de alimentos que debemos comer diariamente, otros semanalmente y otros mensualmente.


¿Pero sabemos cómo, cuánto, y en qué combinación?

Lo importante es conseguir una alimentación mixta, en la que se combinan todos los nutrientes necesarios:
los carbohidratos (cereales, legumbres, pasta, arroz), las proteínas (carne, pescado, leche, queso), las grasas (aceite, frutos secos, carne de cerdo) siempre de acuerdo a nuestros requerimientos.

En la sociedad actual, estamos sujetos a una serie de condicionantes y horarios que nos obligan a llevar cierto ritmo de vida y a comer fuera de casa, y así como la ciencia y la tecnología nos han proporcionado muchos beneficios, no todo ha evolucionado de forma positiva, ha sido justamente la nutrición, uno de los factores que se han visto empobrecidos.

Con la gran oferta existente, es fácil abusar de la bollería, dulces, refrescos azucarados, colas, (que además del elevado contenido en azúcar influyen en la perdida de calcio), grasas, comida ‘basura’, y por el contrario se tiende a consumir poca fruta y verdura. Éstas además ya no tienen las vitaminas que contenían en épocas de nuestros antepasados, cuando las frutas y verduras se consumían cerca de donde se cosechaban, ahora con los largos recorridos y tiempos de almacenamiento pierden parte de sus propiedades. Otro problema añadido actualmente es que los alimentos cuanto más manufacturados son, menos nutrientes naturales contienen.

La consecuencia son desequilibrios en nuestra salud: niveles altos de triglicéridos y de colesterol, obesidad, muchos casos de diabetes, de osteoporosis, de hipertensión, e incluso de cáncer, además de otras enfermedades y carencias que tienen su origen en una mala alimentación.

En conclusión para que la nutrición consiga sus objetivos lo mejor posible, el aporte de nutrientes debe hacerse de tal modo que se cumplan determinadas premisas:

1ª. La dieta ha de ser variada de tal modo que los nutrientes se suministren en cantidades adecuadas, sin que haya ni carencias ni excesos.

2ª. Desde el punto de vista de la energía, la cantidad de calorías aportadas por los alimentos, debe ser la necesaria para compensar el gasto energético, sin excesos ni carencias. Hay que establecer las necesidades energéticas, según el biotipo y mantener el peso corporal constante. En definitiva se ha de suministrar una cantidad de calorías tal, que permita mantener un peso saludable.

3ª Una
dieta equilibrada no es abusar de los hidratos de carbono y dejar a un lado las proteínas o lo contrario, como postulan algunas "dietas milagro", sino conocer nuestras necesidades nutricionales y cubrirlas.


¡Llevar una dieta equilibrada mejora nuestra calidad de vida, pues mejora nuestra salud!